En pleno centro de Firenze, en Plaza Santa María Novella, a solo pocos pasos de la celeberrima Iglesia renasentista homónima, se encuentra una rara y extraordinaria Isla del vivir. Detrás de una puerta que no posee ningún particular relieve arquitectónico, se mira el JK.place, un proyecto de Hotelería absolutamente especial. Elegante habitat que conjuga una atmósfera y perfumes del pasado, pero ofreciendo, un confort preciso y decididamente contemporaneo, JK.place sigue una Filosofía de la hospitalidad realmente diferente y única . Una verdadera y propia casa, con una Chimenea siempre encendida, significativos flavours contemporaneos y objetos sedimentados por el tiempo, con la suya sobreposición de recuerdos llenos de alegría en un approach sutíl, refinado, atento, más nunca invasivo.
Un largo corredor pavimentado en madera tinto negro, fulmina los diferentes ambientes comunes al pianoterra. Sugestione exquisitamente maschili, british, decoración enrarecida, busqueda understated, calma et luxe...., solamente 20 habitaciones. Inmediatamente se percibe que el lugar no es banal, los rumores de la ciudad se apagan, se impone una entonación sutilmente mas lenta, meditada. Demiurgo de la radical restructuración arquitectónica, de la difícil recuperación de una importante textura de signos y memorias, del admirable intervento de interior design, el arquitecto Michele Bonan. Aqui dentro no crees estar en un hotel. Abismados en una cómoda bergere de la lounge, donde conviven armonicamente dialéctica estilisticas opuestas, chimenea estilo CHARLES X y huellas seventys, una gran Libreria neoclásica, poltrona animalier, lamparas años 50, un juego riguroso del blanco y el negro - el techo a casetones lignario en tenues colores, es ornamento de grotesca delicadeza . El pensamiento corre inmediatamente a Albany, legendaria residencia londinense, y a uno de sus mas famoso habitantes David Hicks, society decorator por excelencia entre los años Sesenta y los años Setenta, irreprimible esperimentador de una inédita, magnifica cifra decorativa. Pero las sorpresas ciertamente no terminan aquí. El recibimento aviene en una esplendida Biblioteca de la estereométrica boiserie nera, avolgente- ispirada posiblemente a la decimoseptima Long Gallery de Ham House, aristocrática demora de la campiña britanica. Un hotel pequeño de un confort personalizado con un altísimo standard.
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